La ansiedad es una emoción normal que tenemos todos como mecanismo de defensa ante posibles situaciones peligrosas.

Se vuelve problemática cuando esta ansiedad nos bloquea, interfiriendo en nuestra vida cotidiana o causa un malestar considerable para la persona.

Los trastornos de ansiedad más frecuentes son:

TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO

Se caracteriza por pensamientos que la persona no puede evitar y que aparecen de forma recurrente con percepción de falta de control sobre ellos por parte de la persona. Estos pensamientos se denominan obsesiones. En la mayoría de los casos se reconocen como irracionales, pero su aparición causa un malestar elevado o interferencia con la vida cotidiana.

Asociados a estos pensamientos aparecen las compulsiones, que son conductas enfocadas a neutralizar las obsesiones o clamar la ansiedad que estas producen, También pueden ser compulsiones mentales, de tal forma que no es simple discernir y son los profesionales los que pueden ayudar a dar un diagnóstico acertado.

TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

Hace referencia a una serie de síntomas que pueden aparecer tras la exposición a un acontecimiento traumático, en el que la persona ha experimentado un riesgo de daño, o muerte, o ha presenciado como otras personas han estado en ese riesgo o han sufrido daño en su integridad física, y se ante ello con intenso pánico.

Sintomas como la reexpeimentación, flashbacks, o pesadillas, evitación de estímulos relacionados con el trauma, o hiperreeactividad o estado de alerta, pueden estar asociados a esta patología, y son objeto de tratamiento psicológico

ATAQUES DE PÁNICO

Suelen ser una causa frecuente de busqueda de atención médica. Muchas veces no se perciben como ansiedad en sí misma, y se confunden por parte de la persona que lo sufre con otro tipo de patología, lo que desencadena que muchos casos sean diagnósticados en urgencias. Aparecen de forma súbita y se carecterizan por la aparición de algunos de estos síntomas: palpitaciones, taquicardias, dolores en el pecho, nausas o molestias intestinales, miedo a perder el control o volverse loco, miedo a la muerte, escalofríos o sofocaciones, despersonalización, etc…