Son muchos los días que llevamos de confinamiento, más que suficientes para habernos adaptado.

Y el proceso de adaptación no ha sido nada fácil, ansiedad, insomnio, alteración de horarios, abulia, apatía, hasta dermatitis, …Lo mejor, es que a pesar de que el proceso ha sido duro, en su gran mayoría, lo conseguimos, nos adaptamos, empezamos a sentirnos seguros dentro de nuestras casas, en equilibrio, con el teletrabajo, las tareas domésticas y los niños, videoconferencias con los amigos, con la familia.

Y es justo esa adaptación la que nos causa problemas cuando se plantea, de golpe la desescalada…. Lo estábamos deseando, pero es verdad, que después de tantos días, ahora necesitamos adaptarnos…otra vez.

La buena noticia, es que lo lograremos…La no tan buena, es que no va a ser inmediato.


Lo importante, no tener prisas…respetar nuestro propio tiempo, y nuestros propios miedos. Es posible que no podamos elegir nuestro propio tiempo para reincorporarnos al trabajo, pero si nuestro ritmo psicológico.

Es importante asumir que a pesar de las ganas, es posible que haya malestar en esta situación.

La percepción de riesgo es personal y subjetiva, y va a depender de mi propia experiencia y de lo que haya sucedido en esta cuarentena. La vuelta no va a ser igual para alguien que ha sufrido la enfermedad con síntomas leves que para alguien con familiares de riesgo o que ha sufrido un duelo importante.

Paciencia para todos, los procesos nunca son inmediatos.