Escribía ahora mismo un post sobre la vuelta a las consultas presenciales, y no he podido evitar que el pensamiento de la pérdida de muchos de los contagiados qeu no van a poder regresar a la «normalidad» me acompañara mientras escribía.

Los muertos son muchos, y las condiciones en las que se han producido esas muertes excepcionales. Las despedidas, los rituales y ceremonias ayudan a procesar el duelo, que aún así siempre es difcil. Pero cuando no se producen, el duelo puede complicarse.

El duelo se convierte en trauma cuando no ha habido un contexto para que se procese correctamente, imágenes, ideas o recuerdos se repiten de manera invasiva e interfieren en la vida cotidiana.Alteraciones del sueño, del apetito, depresión, ansiedad, hiperreactividad, estado de hiperalerta, son alguno de los síntomas que pueden aparecer. A veces la manifestación de un duelo complicado se produce de manera inmediata, y otras veces tarda un tiempo en que aparezcan alteraciones .

Los psicólogos que intervenimos y tenemos formación en intervención en catastrófes, emergencias y duelo en seguida entendimos la gravedad de la situación que estamos viviendo, no solo en cuanto a la pérdida de vidas humanas en sí misma, si no a las consecuencias de las circunstancias en las que se producen y el impacto en familiares, amigos y los sanitarios. El impacto a nivel social de la pérdidas unidas además a la situación de confinamiento. La situación ha sido y es grave y complicada, y como profesionales no podemos hacer otra cosa que recomendar no dejar pasar los síntomas y solicitar ayuda para resolverlos o para la prevención del estrés postraumático y de la aparición de los duelos complicados.